La sequía seguirá con su amenaza en primavera

Si bien el este del área agrícola recibió algo de agua, la mayor parte sigue con problemas, al punto que ya hay retrasos para el girasol en el norte y el trigo no despega su potencial.

 

Por Marcelo Dettoni

 

 

La sequía seguirá con su amenaza en primavera

Sin forraje. No solo la agricultura sufre por la sequía, también la ganadería, que pasó un invierno con pocas pasturas para comer. Foto: revista El Campo.

 

Las lluvias no llegan, al menos no lo hacen con el volumen que se necesita luego de cinco meses de ausencia, y entonces se agravan las intensas condiciones de sequía en gran parte de la Argentina. Cualquier mapa sobre climas o niveles de agua en el suelo demuestran claramente que, a medida que nos internamos hacia el oeste y el norte, la situación se vuelve crítica. En San Luis, sin ir más lejos, no llueve desde marzo y los pronósticos auguran una primavera con un 45% menos de precipitaciones que la media normal.

 

 

 

Pero no es un ensañamiento del clima con la provincia. Mientras los suelos siguen perdiendo humedad, los pronósticos para el próximo trimestre indican que en una proporción importante del territorio ocurrirían precipitaciones inferiores a lo normal y temperaturas superiores a las medias. En las provincias del norte ya está comprometida la siembra del girasol, y en la zona núcleo crece la preocupación con vistas a la siembra de los cultivos de verano, aunque esa porción de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba ha recibido algo de agua en los últimos días, lo que ayudó también a remontar en parte la campaña del trigo.

 

 

 

 

La situación también estaría favoreciendo la aparición de focos de incendio en nueve provincias. Con nuevas herramientas tecnológicas, se genera información novedosa sobre este fenómeno meteorológico. Según un informe elaborado por la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), agosto cerró solo con lluvias en el extremo norte de la Mesopotamia. “Esto favorece el desecamiento progresivo de los perfiles del suelo, excepto en el este de la provincia de Buenos Aires, donde la humedad edáfica se mantiene aún en niveles adecuados”, dice el texto que reproduce el sitio Sobre la Tierra (SLT).

 

 

 

 

 

En San Luis no llueve desde marzo y los pronósticos hablan de lluvias que estarán al menos un 45% por debajo de lo normal para esta época.

 

 

Adela Véliz, docente de la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la Fauba, advirtió que “en Córdoba, a la deficiencia hídrica hay que sumarle la ocurrencia de heladas intensas, lo que resulta en un escenario muy desfavorable para el trigo. Además, a pocos días de comenzar la campaña gruesa, en gran parte del área agrícola tiene lugar un déficit hídrico marcado en los primeros centímetros del suelo”. Véliz es coautora del informe con María Elena Fernández Long y Liliana Spescha, docentes de la misma cátedra.

 

 

 

 

“Por ejemplo, se puede ver la evolución del almacenaje de agua en el suelo —tomando el perfil de un metro de profundidad— en Córdoba, donde se advierte que ya se encuentra por debajo del punto de marchitez permanente. En cambio, en Tres Arroyos —triguera por excelencia— el suelo se mantiene cercano a la capacidad de campo, lo que redunda en una muy buena condición para el cereal”, sostuvo Véliz, quien añadió que el contenido de agua en el suelo en los mapas del informe se estimaron con el modelo BHOA (Balance Hidrológico Operativo para el agro). y que la información sobre las condiciones de sequía se calcularon a partir del índice ISBI (Índice de Sequía BHOA IMERG), desarrollado por esa cátedra.

 

 

 

 

 

El nuevo índice de sequía

 

 

 

Fernández Long comentó que “hasta hace un tiempo, el BHOA trabajaba a partir de los datos de precipitación que registra el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en todo el país. El problema era que la red de estaciones es poco densa, y para poder contar con estimaciones del agua en el suelo más detalladas para toda la Argentina comenzamos a ‘alimentar’ el modelo con datos de precipitación que calcula la NASA, en base a imágenes satelitales del Proyecto Imerg. Esto nos vino perfecto en este momento particular en el que era necesario desarrollar un índice de sequía. Así nació el ISBI”.

 

 

 

 

La investigadora destacó que una ventaja del ISBI es que no sólo calcula el contenido de agua instantáneo en el perfil de suelo para un punto determinado, sino que permite comparar este valor con los datos históricos de los últimos 20 años para ese mismo punto. Esa información llega a la Fauba en el marco de un convenio con el SMN.

 

 

 

“Ahora, al mirar la historia del contenido de agua en el suelo con el ISBI vemos claramente las zonas que están en sequía. Por ejemplo, si bien normalmente en Córdoba hay poca agua en el suelo en esta época, hoy hay mucho menos. Y en varias zonas de esa provincia, Formosa y Chaco están ocurriendo casos de sequías extremas, con valores de agua en el suelo tan bajos que nunca antes fueron registrados desde el 2000 al presente”, alertó Fernández Long.

 

 

 

“La necesidad de este índice —agregó— surge a partir del Protocolo Nacional de Sequías, en el cual represento a la Fauba desde hace años. Si bien el ISBI es un índice más a tener en cuenta, no es el único, pero creo que será clave porque brinda mucha información”.

 

 

 

 

Proyecciones a corto plazo

 

 

 

En este escenario desfavorable, es clave considerar el pronóstico elaborado por el SMN y otros organismos oficiales, como la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la Fauba. Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre se indican precipitaciones inferiores a lo normal en gran parte del país, excepto en el sudoeste de la Región Pampeana y el sur de la Patagonia. Las temperaturas estarían dentro de lo esperable en el oeste y el sur de la Patagonia, pero en el resto del territorio serían superiores a lo normal.

 

 

En relación con el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur, Véliz señaló que según el informe del International Research Institute for Climate and Society publicado a mediados de agosto, los modelos dinámicos y estadísticos indican, en promedio, un 57% de probabilidad de desarrollo de una Niña, lo que habla a las claras de que la sequía seguirá siendo una protagonista no deseada en los próximos meses.

 

Con información de El Diario de La Republica