smith

Hoy recordamos las “palabras” del agente Smith mientras torturaba e intimidaba a Morfeo en la película The Matrix, las cuales causan gran impacto por las comparaciones con el ser humano.

“Quisiera compartir una revelación que he tenido durante el tiempo que he estado aquí. Me llegó cuando trate de clasificar tu especie: Me di cuenta que realmente ustedes no son mamíferos. Cada mamífero en este planeta desarrolla instintivamente un equilibrio natural con el ambiente que lo rodea, pero los seres humanos no”.

“[Los humanos] se trasladan a un área, y se multiplican, y multiplican, hasta consumir cada recurso natural. La única forma de sobrevivir es instalarse en otra área. Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón: El VIRUS. Los seres humanos son una enfermedad, un cáncer para este planeta, una plaga…”

¿Tendrá razón el agente Smith? ¿Será posible que nosotros los humanos seamos comparables con los virus? ¡¿El hombre es un virus, una enfermedad, un cáncer, una plaga para el planeta?! ¡Qué comparación tan terrible! Vamos a seguir el método de siempre: comenzaremos por las definiciones que señalan los diccionarios:

«El virus es un microorganismo de estructura simple, constituido por ácido nucleico (ADN o ARN) y proteína, que necesita multiplicarse dentro de las células vivas y es causa de numerosas enfermedades –la gripe y el sida son enfermedades causadas por virus.»

El ser humano es experto en multiplicarse (ya superamos los 6 millardos de individuos en el planeta). Según la Biblia, Dios dijo «sean fecundos y multiplíquense y llenen la tierra y sométanla», y de paso «infundirán temor y miedo a todos los animales de la tierra» (eso dice el Génesis). En ese sentido, el hombre ha sido muy obediente.

También somos expertos en causar enfermedades: la madre Tierra adolece de recalentamiento global, efecto invernadero, lluvia ácida, contaminación, desequilibrios ecológicos, extinción de especies, y un largo, larguísimo etcétera. El ser humano inventó un sistema al que llamó “capitalismo” que permite acabar más rápido con la vida planetaria.

Entonces, tenemos en común con los virus el que buscamos multiplicarnos rápidamente y que causamos enfermedad en el organismo donde vivimos (en nuestro caso es la madre Tierra). El agente Smith hizo una muy buena comparación.

«La enfermedad es una alteración de la salud del todo». Y la especie humana, en los últimos siglos, ha estado alterando el equilibrio del planeta (y sueña con alterar al de las galaxias en un futuro). Parece que Mr. Smith vuelve a tener razón.

«El cáncer es una proliferación acelerada, desordenada e incontrolada de las células de un tejido que invaden, desplazan y destruyen, localmente y a distancia, otros tejidos sanos del organismo». Y eso pasa porque las células que actúan así dejan de funcionar en armonía con el resto del organismo.

Digamos que se vuelven “capitalistas” y buscan “desarrollarse” a costa de la salud del todo. Son células individualista y egoístas, y no se dan cuenta que al crecer de esa manera terminarán matando al cuerpo donde viven, y por lo tanto, aniquilándose ellas mismas. ¿Sería que el señor Smith tenía en mente el modelo “desarrollista” del norte cuando acusó a la especie humana de ser un “cáncer”?

Y, pensando en el comportamiento de las células cancerígenas, que se desarrollan de manera tal que destruyen al cuerpo entero, matándose ellas mismas a la final, recuerdo el comportamiento autodestructivo de la especie humana –creo que somos la especie autodestructiva por excelencia: el tabaquismo, el alcoholismo, la drogadicción, la obesidad,… al parecer son infinitas las maneras que tenemos para aniquilarnos como individuos y como especie.

«La plaga es una calamidad grande y pública. Un daño grave. Abundancia de algo perjudicial, por ejemplo, de animales y organismos que afectan gravemente a la agricultura».

Ejemplos de ese tipo de comportamiento sobran: la llegada del hombre blanco y “cristiano” al continente americano, la invasión a Iraq por parte de la “plaga” imperialista yanqui o la actual agresión genocida contra el pueblo palestino en Gaza por parte de la “plaga” sionista israelí. Hasta nuestros días, parece que la peor plaga es el hombre mismo.

Sin embargo, creemos que no es justo aplicarle a toda la especie humana esa comparación, pues resulta que las sociedades “primitivas” –así las clasifica el “civilizado” hombre-virus –, tales como las de algunas etnias indígenas sudamericanas o las de los aborígenes australianos, por ejemplo, no manifiestan un comportamiento destructivo hacia su medio ambiente.

Eso nos lleva a pensar que el “hombre-virus”, ese que impone a sangre y fuego la “macdonalización” del mundo, es la enfermedad. Por eso todos debemos ser conscientes. Quizás, quienes militan a favor de una propuesta por la naturaleza y la Madre Tierra sean una especie de anticuerpo que detenga el avance de la enfermedad capitalista… ¿Podría ser?

 

Fuente: ufo-spain

 
 
 
 
 
 
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